domingo 22 de marzo de 2009

Cuando la Luna quiere lluvia (II)

Las preguntas se extinguieron con el mismo agotamiento de los cuerpos, y al día siguiente se vio despierta entre los brazos de él, como si ese “hombre simple” se aferrara a ella, confiara en ella. Era un panorama que Claudia había olvidado después de años de haber enfriado al corazón por miedo, el amor en la cama. Lentamente se zafó de él para no despertarlo, fue a la cocina y preparó un café. Por ser un apartamento pequeño, para solteros, la distancia entre la cocina y el cuarto no era mucho, y apenas Claudia empezó a colar el café el primer asomo del aroma despertó a Joaquín.

- ¡Buenos días preciosa!, umm... preparaste café, que rico.

- Aquí tienes - Dice Claudia mientras le entrega la taza servida y dispone a sentarse en la mesa de la cocina, y Joaquín también dispone a sentarse allí para compartir con ella, pero más que eso necesitaba ese momento para hablar con ella.

- Tengo que serte honesto mi princesa, en realidad te sentí extraña anoche, era como si no estuvieras concentrada en el momento y más bien tu pensamiento estuviera en Marte, qué sé yo, otro planeta. Quiero que me digas si te está pasando algo, si tienes algún problema.- esas palabras de Joaquín bastaron para desorganizar el estómago de Claudia en un revoltijo de miedos.

- Está bien, te seré franca- ella tuvo que sentarse para poder hablar con serenidad- pero quiero que me escuches bien antes de dar una apreciación. Lo que te voy a decir, necesito que lo pienses bien, y no de buenas a primeras.

- ¿Qué será eso?

- Mira Joaquín lo he estado pensando, mírame, tengo ya treinticinco años y me preocupa honestamente que a esta edad no he formado familia, ni tengo hijos – De repente brillan más que nunca los ojos de Joaquín - No sé como lo vayas a tomar, pero viendo tus virtudes tomé una decisión y ahora quiero saber si tu aceptarías ayudarme a ser madre, sin que ello acarree para ti una responsabilidad, es una decisión personal.

La impresión ante el planteamiento no se hizo esperar y el café que estaba saboreando Joaquín se convirtió en un escupitajo que no pudo frenar.

- Ya va Claudia... déjame ver si entendí, tu me estas pidiendo que te ayude a ser madre soltera. Bueno no sé tú, pero para mí, traer niños al mundo no es cualquier cosa, es más; hasta no los traería porque este mundo no es el lugar donde quisiera tener a mis hijos, pero a veces ni modo, las ganas pueden más que la razón.

- No tienes que darme una respuesta ya – interrumpe Claudia- Te dije que era algo para que lo pensaras con calma.

- ¿Y tu crees que no tengo una posición al respecto antes de que alguna mujer me hiciera ese planteamiento?, honestamente esperaba otra cosa de ti.

- No sé Joaquín, si te incomodé discúlpame, sólo te estaba planteando lo que siento y lo que quería.

- Aja, y ¿por qué no me cambias ese discurso a un “Joaquín ?, ¿quieres formalizar la relación?”, creo que hubiese sonado mejor.

- Ya va, ¿cómo pretendías que yo te asomara esa idea si tú no me has dado pie para eso?, y además, si era eso lo que querías ¿por qué nunca me lo mencionaste?.

De repente las preguntas se convirtieron en reproches, las voces iban tomando más fuerza y ya el café perdía el aroma en medio de la molestia, se hacía más incomodo el tema que discutían.

- Lo siento Claudia, creo que vamos por caminos distintos - asiente Joaquín.

Joaquín se levanto de la mesa indignado, dispuesto a vestirse e irse, con las ganas muertas y las ilusiones nuevamente lanzadas a un despeñadero. Cuando finalmente se retiró del apartamento, Claudia sólo quería callar su pensamiento, si antes la aturdía ahora peor, no sabía si tomar la reacción de Joaquín como una niñada y sencillamente abrirse a otra posibilidad, o arrepentirse de sus palabras y rogar por retroceder la cinta que llaman vida.

Pasaron varios días entre los cuales ninguno de los dos se atrevía a llamar o enviar un mensaje de texto por el celular. El orgullo se había instalado como muro entre los dos.


2 palabrearon:

Alejandro Ernesto Pravia Álvarez dijo...

jaja voy a escribirte una referencia musical pero no lo tomes al literal: "te pareces tanto amí (8)" No te la dedico yo, adivina quién te la dedica xD

Chaludos >_<

nano dijo...

.:.

el orgullo es el peor enemigo del amor... ¿no es así?

.:.