sábado 18 de octubre de 2008

Antes que se seque el...

Parafraseando una conversación vía MSN donde se demuestra que si hay hombres que piensan, planifican y previenen:
Yo: Amiga no lo puedo creer, imagínate, yo con mi acto de grado el viernes 24 y tú con tu boda el sábado 25. Bueno el sábado 25 estaré celebrando con mis amigos, pero aunque sea a la distancia celebraré tu boda también.

Amiga: Ay si, y me alegra mucho tu logro.

Yo: Cuéntame, cómo te trata el futuro esposo?

Amiga: Ay niña es un ángel, no me puedo quejar. Yo creo que ese anda más emocionado que yo.

Yo: Me alegra amiga, sé muy bien por lo que has pasado con los hombres y saber que hay uno que de verdad te quiere y te valora a mi me da mucha felicidad. Ay!, es que ya quiero ver esos chicuelos cómo salgan, tu negrita y el catirito, van a salir de un bello.

Amiga: Imagínate que ya estamos cuadrando eso, para hacer el encargo una semana después de la boda.

Yo: ¿Queee?, marisca y por qué tan rápido.

Amiga: Es que el año que viene cumple 40 y él está apurado.

Yo: Ah no mi loca, entonces dele duro antes que se le dañe el ADN y se le seque el semen.

Amiga: jejejejeje grosera

miércoles 8 de octubre de 2008

Un día en el ovario rocoso

A las 7:00 de la mañana ya sus ojos no vuelven a cerrarse, tiene que inevitablemente levantarse y comenzar el día, aunque su cuerpo quiera seguir reposando unos minutos más sin saber de deberes por una vez en su vida.

Pone música para ambientar la casa, prepara un café para acompañar su desayuno. Cuando finaliza de comer fija su mirada en la escoba porque le toca barrer. Con toda la paciencia hurga en todos los rincones de su casa para no dejar ni un centímetro de sucio, siente como si a la vez va quitando las telarañas que obstaculizan a su alma.

Al terminar la barrida es el momento del coleto, y eso si, tiene que estar acompañado del tobo, el cual guarda un menjurje de agua con cloro y cualquier otro desinfectante concentrado de buen olor, todo para hacerse de la idea de que dejará un aroma agradable en su casa, como si se tratara de un espacio nuevo. Cuando culmina siente que su deber como mujer del día fue cumplido, para que no digan que no vale la pena como esposa, es que cuál hombre se va a fijar en una mujer que no le guste los oficios hogareños. Ellos siempre querrán una esposa oficiosa y hacendosa.

El reloj marca las 11:00 de la mañana, el tiempo es oro, momento de preparar el almuerzo. Pasada esta página tiene que ir al gimnasio, si, así fuese un día sábado, tiene que ir a quemar las calorías que agarró durante la semana, es que otro deber de una mujer que desea casarse es conservar una buena figura, a los hombres no le gustan las gorditas. Mientras se pone la ropa deportiva hace un stop para verse en el espejo. Quizás no es la figura que ella esperaba, desearía tener un poco más de seno, así para verse más sensual, en su rostro ve algo disparejo entre una ceja y la otra, da una media vuelta y se da cuenta que tiene una pequeña parte de celulitis en una pierna, decide dejar de tomar refresco para que no le salgan más.

Al llegar el mediodía, y ya vestida, revisa su celular a ver si recibió un mensaje o tiene una llamada perdida, pero nada. Cuando está en el gimnasio se siente bien, cada sesión de bailoterapia le dispara una cantidad enorme de adrenalina que le hace olvidar de su soledad.

Ya en su casa nuevamente planea qué va a hacer, si leer, ver una película, la cuestión es matar el tiempo. Toma un libro entre sus manos, se echa en el puf que tiene en la sala, y deja andar un disco de bossanova. Luego mengua la tarde, se empieza a ver los rayos anaranjados del ocaso, y en menos de un pestañear ya el cielo se puso oscuro, ella nadando entre el libro que es su única compañía. No se arrepiente, disfruta cada línea, pero en su interior hay una voz inconforme, como de un ser que necesita del otro, de esa compañía de carne y hueso para reírse de las tonterías de la vida. Son las 8:00 de la noche y ningún mensaje ni llamada a su celular. “Por lo menos no soy de esas mujeres que se acuestan con un hombre diferente cada semana”, se mentaliza ella, es que claro, ningún caballero va a casarse con una fémina promiscua. Que tontería, hacendosa, se cuida su cuerpo, una vida sexual sana, desperdiciada a la soledad. Tal vez fue una falacia eso de que sólo se casa la mujer perfecta. Esta noche nuevamente quedarán un vacío rocoso en los misterios de su ovario.

PD: no te amargues la vida queriendo ser perfecta, sé tu misma, con tus defectos y virtudes, sólo así se es feliz.