
Primero que nada quiero agradecer a mi amiga Paola por llevarme al cine y poder ver la película Juno. Sé que este blog, el cual cumplirá su primer añito este 13 de abril, no nació para hablar del séptimo arte, pero tengo mis pensamientos como mar picado, revueltos en miles de preguntas. Por muchas cosas personales me sentí identificada con cada uno de los personajes, pero lo que más me llegó al corazón fueron las angustias del personaje Juno Macguff (la protagonista) al ver la posibilidad de que otro hogar se rompiera al igual que el suyo.
Si mi querida Juno, al igual que tu quisiera tener el ingrediente mágico para que el amor fuera hasta el final de nuestros días. No digo que la culpa de tantos hogares rotos sea de la mujer o del hombre, es una responsabilidad compartida, pero si, duele, y mucho, cuando buscas ejemplos de la máxima expresión de amor, de una pareja que con el pasar de los años esté más enamorada.
Fue tanto el dolor que para evadir mis lágrimas solté una frase evasiva hacia mi amiga - si eres marisca llorando jejeje - que niña yo, esa niña que no entiende que una persona puede querer a otra hoy y mañana no.
- ¿Cuál es la persona indicada? - preguntó Juno a su padre, la bendita pregunta que desde hace varios años me formulo. - Es aquella que te quiere como seas, bonita, fea, gorda, flaca, inteligente o no - respondió él. Vaya que esa retahila ya me la sé, y sin embargo no la termino de comprender. Con el tiempo se han creado tantas heridas, tantos fracasos, tantas decepciones, y pareciera que rogarle a la vida un poco de estabilidad emocional es que te tilden de mujer histérica, en fin. Si algo aprendí es que todos los seres humanos tenemos necesidades emocionales, unos más que otros. Esta noche me acostaré diciendome a mi misma "Te Quiero".