El complejo de Mujer Maravilla siempre ha existido, en niveles altos o mesurados, pero ahí ha estado. No surgió necesariamente a raíz de la aparición del personaje de comics donde la mujer poseía unos poderes sobrenaturales para soportar cualquier calamidad. Con su látigo mágico era capaz de detener el paso a cualquier enemigo o aquel que fuera en contra de la justicia.Bien, hasta esa parte vamos bien, es una fantasía, pero al parecer algunas mujeres se lo tomaron muy a pecho el personaje. ¿De qué manera?, pues ya explico. Era lógico que tras el movimiento feminista las mujeres iban a participar en el área académica y laboral, lo que iba a cambiar la dinámica en el seno familiar. ¿Estaban realmente preparados hombres y mujeres ante el cambio?, pues no, y eso se evidenció en la década del 90, finalizando el el siglo XX.
La típica fémina con complejo de mujer maravilla es esta, y vale acotar que se trata de una familia de clase media sin mujer de servicio: La señora se levanta temprano a las 5 de la mañana, y cuidado si no más temprano, adelanta el almuerzo y prepara el desayuno al esposo y a los hijos, luego tiene que estar detrás de los hijos para que terminen de arreglarse para llevarlos al colegio o a la guardería según sea la edad, si fuera poco los lleva al sitio respectivo, va al trabajo, le toca soportar la cara de mal humor del jefe, luego sale disparada tal cual cohete al colegio a buscar a su retoño, se cala la cola porque les la hora pico y así como ella otros padres van a buscar a sus hijos, llega a la casa termina de preparar el almuerzo y calienta lo que ya estaba adelantado, prepara la mesa y sirve la comida, luego otra vez para atrás, otra vez al trabajo.
En la tarde tiene que volver a la oficina a soportar la cara de perro con rabia del jefe, termina la jornada, luego toma nuevamente el camino de regreso a su hogar, tiene que preparar la cena a todos y si fuera poco se consigue con la gracia de que los hijos no han hecho sus tareas asignadas por el colegio. Les sirve la comida, y al terminar todos de comer se pone con ellos a guiarlos en sus tareas, y si alguno se enferma pues a correr a la farmacia a comprar la medicina. A veces ni los fines de semana puede pensar en descansar porque la casa le exige, sino le cae encima por el sucio y la desorganización. Para cerrar, cuando ya piensa que su día ha terminado pues no, aparece un sujeto como salido de la cueva, hambriento, como si no hubiera comido en toda una semana, y en una frase al estilo cavernicola como si nunca hubiera sido civilizado dice "Hoy el grandote tiene hambre".
Ese sujeto que reclama comida, afecto, para el resto de las cosas parece no existir, y es que nunca se le había enseñado a la mujer exigir a su compañero salvo "el dinero que corresponde para el hogar". Y lo peor del caso, es que si la fémina con complejo de mujer maravilla no sabe cocinar, lavar, planchar o limpiar pues desarrolla un sentimiento crónico de culpa, ¿Y acaso el otro sujeto padece alguna anomalia física para poder ayudar en la casa?.
Ya basta de que se siga socializando para que tengamos el complejo de mujer maravilla, no lo somos, tenemos carne y hueso que con el uso y el tiempo se gastan y necesitan descanso para continuar la jornada. Es el momento de aprender a exigir, y más si a ambos les toca trabajar para mantener el hogar.

